Reseña | Fruits Basket 2 – Capítulo 16

Jihye 23/07/2020

¡Advertencia! Esta reseña sobre Fruits Basket 2 capítulo dieciséis contiene spoilers. Si aún no has visto el episodio, te recomiendo que vayas a checarlo y después regreses a leer la reseña.

Fruits Basket 2 capítulo dieciséis
©高屋奈月・白泉社/フルーツバスケット製作委員会

“Pregúntale por mí”

Fruits Basket 2 capítulo dieciséis da inicio con una dubitativa Tohru frente al estado Souma, está ahí para ver a Kureno. Volviendo atrás, descubrimos que Arisa sigue esperando otro encuentro con Kureno pero ha pasado tanto que se ha vuelto insostenible su anhelo. Después de escuchar el nombre del hombre del combini, Tohru sospecha que se trata de Souma Kureno por lo que decide ir al estado Souma a comprobarlo. Mientras duda si entrar o no, se topa con Momo, quien la lleva hasta casa de Momiji y le pide que le hable de ella, pues desea que sea su hermano. Tras sincerarse con Momiji, Tohru está más decidida a encontrase con Kureno. Consigue verlo pero la respuesta obtenida no es favorable. De vuelta en casa ella reflexiona sobre los deseos que no se pueden alcanzar y hablando con Kyou recibe una inesperada respuesta que la lleva a las lágrimas.

Anhelos que se cruzan

El episodio de esta semana nos narra la experiencia de dos tipos de anhelo, su peso y dolor, así como su imposibilidad de llegar a buen puerto. Por un lado tenemos a Momo, ella posee un interés infantil y cálido hacia el joven que luce como su madre, Momiji. Desde la primera vez que lo vio no ha podido apartar su interés de él, tristemente sus intentos por acercarse son constantemente bloqueados. Su padre está desesperado por perpetuar la felicidad que creyó nunca volvería a tener, así que relacionar a Momo con Momiji, bajo el riesgo que su esposa recupere su memoria perdida, es algo que no puede permitir.

Después tenemos a Arisa, quien desde aquellos dos encuentros casuales con Kureno ha mantenido la ilusión de verle de nuevo. El caso de Arisa se aleja del de la pequeña Momo, porque ella está experimentando una añoranza romántica. Ella realmente se flecho de aquel caballero que conoció y ansia por la oportunidad de verle y estar con él. Cabe decir que esta ilusión se vio alentada por el obvio interés que Kureno le mostro en ambos encuentros. Actualmente Arisa esta varada en la isla del “¿y si…?”, la imposibilidad y renuencia a avanzar que había demostrado eran un síntoma de ello, pues las posibilidades de verse nunca fueron de cero.

Ambos anhelos son diferentes, pero comparten un mismo sentir, en ambos casos ha nacido un deseo, el deseo de estar juntos. Es hermoso y triste comprobar que ambos deseos están guiados por el mismo sentimiento. La fuerza de las circunstancias continúa pintando la distancia entre ambos anhelos, pero lejos de apagarse el sentimiento este solo ha continuado creciendo. Como un efecto “Romeo y Julieta”, la imposibilidad de estar juntos no hace más que aumentar el deseo y el anhelo por alcanzar el ideal de compartir un futuro donde no existan barreras que los separen. Quizás son dos amores distintos, pero al final es el mismo anhelo.

Deseos que no se pueden cumplir

Ahora que ya hemos hablado del nacimiento de los anhelos, parece justo contemplar por qué estos están sumidos en la imposibilidad.

El caso de Momo y Momiji se resume en la conservación del presente. Aunque Momo quiera a Momiji como una figura fraternal en su vida, debido a la maldición del zodiaco esto no puede ocurrir. No es por Momo, sino por su madre, mientras Momiji este cerca siempre existirá la posibilidad que ella recupere los recuerdos que Hatori borro. Recuerdos que ella desesperadamente quiso olvidar, ya que si los conservaba nunca podría recuperarse del shock de haber dado a luz a una criatura que no es humana. La fragilidad mental de su adre es lo que está en juego, Momiji lo entiende mejor que nadie y por ello no culpa a nadie de la desafortunada situación. Lejos de eso, él esta genuinamente feliz por los sentimientos de su hermana, y aunque no pueda tomarlos ahora, los atesora más que a nada.

Luego tenemos la situación de Arisa y Kureno, mientras que a ella nada la retiene, él está en una situación diferente. Aunque él niega que su decisión de ‘no verla de nuevo’ tenga que ver con la maldición, lo cierto es que indirectamente está relacionado. No es mi intención hacerles spoiler tan solo quiero que quede claro esto, Kureno es especial, es distinto al resto de los malditos por el zodiaco. Esto salta a la vista si tenemos en cuenta que difícilmente se deja ver y siempre está encerrado en lo más profundo del estado Souma. No pierdan estos detalles porque esto es fundamental para comprender la imposibilidad de su deseo. Y aunque las palabras de Tohru no son falsas, las posibilidades del futuro realmente existen, él no parece poder aceptarlo, es como si ya se hubiese rendido a intentar salir de su jaula.

Un deseo oculto

Finalmente quiero hablar de la escena Kyou x Tohru de la semana, y sí, yo sé que fueron apenas unos segundos, pero es tan significativa que es necesario hacerlo. Al final del episodio pudimos ver que Tohru se refugió en el tejado para reflexionar sobre los deseos que nacen en el corazón y como estos puede estar condenados a no cumplirse. No mucho después aparece Kyou quien le pregunta por su expedición del día. Ella reflexiona en voz alta sobre el deseo de estar junto a la persona que se quiere y lo difícil que es no poder hacerlo, y recibe una respuesta inesperada. Tragándose sus propios sentimientos Kyou bromea con ella sobre la posibilidad de que se haya enamorado, ella lo niega enérgicamente pero Kyou le asegura que si ese fuera el caso él apoyaría su amor. Respuesta que inesperadamente hace llorar a Tohru.

Todo el episodio vimos como Tohru se involucró activamente en la transmisión de emociones de anhelo, por parte de Arisa y Momo. Ella verdaderamente se preocupó y consterno por ambas situaciones, y la razón por la que se involucró tan activamente es por sus propios sentimientos. Ya vimos que Tohru está intentando enterrar un sentimiento en lo profundo de su ser, y la forma en que lo hace es anteponiendo el recuerdo de su madre. Incluso en este episodio lo volvió hacer, ella busco a Kureno y le hablo de Arisa porque quería transmitir su propia impotencia. “Todavía están aquí…”, a diferencia de Kureno, Arisa, Momo y Momiji, ella ya no tiene a la persona a quien anhela, hace tiempo que la dejo y ahora no puede transmitirle sus sentimientos. Todo el episodio estuvimos bajo esa idea, pero justo al final todo cambia.

La razón detrás de las lágrimas de Tohru no es otra que el miedo y la impotencia. Hablando de deseos que no se cumplirán, la tapa de Tohru ya ha sido abierta para nosotros, sabemos quién está ahí dentro. La situación del anhelo le es familiar a Tohru porque ella misma la está viviendo, su corazón cada vez es menos capaz de callar lo que lleva dentro. Sus lágrimas son el reflejo del dolor que siente ante la posibilidad de un futuro apartados. Porque esas palabras, aun si no era la intención, a ella le sonaron casi como un rechazo indirecto. Como si la posibilidad de un futuro separados estuviera casi confirmada. Eso fue suficiente para derribar la barrera que Tohru ha seguido construyendo desesperadamente para contener sus propios sentimientos.

Comentario final

Fruits Basket 2 capítulo dieciséis ha sido un episodio muy conmovedor. Nunca es sencillo abordar los deseos del corazón, sobre todo cuando hablamos de imposibilidades, pero este capítulo lo ha hecho de forma magnifica. La conexión que marcaron entre los distintos anhelos ha sido simplemente fenomenal, la cereza del pastel fue ese final con Tohru quebrándose ante sus propios sentimientos. No cabe duda que la intensión de esta historia es la de arrancarnos una lagrima en cada episodio, la petición de Momo para que la conecten con Momiji ha tocado fibras muy sensibles en mí.

Antes de cerrar esto les diré que esta semana me he divertido mucho con el gran error de animación que tuvo el episodio. La escena donde Tohru cae al suelo mientras le habla de Momo a Momiji me ha sacado varias risas. Toda la caída se ve tan exagerada y dramática, por un momento creí que Tohru estaba convulsionando. En fin, entre esa escena y la hermosa melodía de Momiji en el violín me he llevado estos días riendo y llorando. Por cierto, la canción que Tohru le pide a Momiji es una insert song de la primera temporada, búsquenla es preciosa.

En fin, esta ha sido mi impresión de este capítulo, díganme: ¿Qué les ha parecido este episodio? ¿Cuándo podemos hablar de un anhelo imposible? De hecho, ¿en realidad existe algo como un anhelo imposible? ¿Creen que Tohru comience a enfrentar  su propio corazón a partir de ahora? ¿Qué opinan del sueño de Momiji? En el manga Momiji no hablaba de su sueño abiertamente pero me gusto que aquí lo hiciera, hace más real su anhelo por su familia. Tal parece que estamos por iniciar el esperado viaje escolar, cosa buenas nos aguardan.

Jihye

If I die, please don't cry... Just look up in the sky and say: "Yamete Kudasai".

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