Más sueldo, menos explotación: Así han cambiado los estudios de anime en Japón
Directivos de estudios de animación confirman que los sueldos y horarios han mejorado en Japón.
Este artículo no fue patrocinado por MAPPA. Durante la última década, la industria del anime se ganó a pulso una reputación terrible: historias de animadores durmiendo bajo sus escritorios, ganando 160,000 yenes al mes (unos 1,000 dólares) y sobreviviendo a base de fideos instantáneos inundaron el internet con hashtags como #AnimationPaidMe. Sin embargo, un nuevo reporte basado en entrevistas a directivos de estudios como ENGI, MAHO FILM y Massket, revela una verdad incómoda para los fatalistas: las cosas están mejorando drásticamente.

La escasez de talento forzó el cambio
El motivo detrás de esta repentina "amabilidad" corporativa no es la caridad, sino la supervivencia. El anime se ha vuelto un gigante global, se producen más series que nunca, pero sencillamente no hay suficientes manos para dibujarlas. Hiroki Yoshioka, jefe del estudio ENGI, explicó que la fuga de talentos (especialmente en el área de 3D, donde los artistas prefieren irse a los videojuegos por mejores sueldos) obligó a los estudios a cambiar las reglas del juego.
Hace diez años, lo normal era pagar por dibujo o por proyecto (trabajo freelance). Hoy, la estrategia de supervivencia es ofrecer contratos a tiempo completo a los recién graduados. El problema actual es que las escuelas de arte en Japón están entregando alumnos que no están listos para el ritmo brutal de una producción real. "Invertimos un promedio de cinco años en entrenarlos, y menos de la mitad terminan siendo realmente útiles", confiesa Yoshioka. Convertir a un novato en un profesional requiere tiempo, y los estudios están asumiendo ese costo.
¿De dónde sale el dinero? El secreto de MAPPA
Pagar sueldos fijos, seguros y transporte a novatos que apenas están aprendiendo no es barato. Para lograrlo, los estudios están apostando por un modelo de negocio mucho más agresivo: meterse de lleno en los Comités de Producción. Junji Murata (MAHO FILM) explica que si el estudio invierte su propio dinero en el comité, obtiene una rebanada de las ganancias por mercancía, licencias internacionales y derechos de streaming. Este es exactamente el movimiento maestro que hizo MAPPA con Chainsaw Man en 2022, financiando la obra al 100% y quedándose con todas las ganancias, lo que les permitió inyectar ese dinero de vuelta en sus empleados.

El fin de los freelancers novatos
Los datos no mienten. Mientras que en 2019 los jóvenes animadores promediaban ingresos miserables, hoy los recién graduados con contrato fijo están cobrando entre 200,000 y 240,000 yenes mensuales (unos 1,300 a 1,500 dólares). No te harás millonario, pero es un sueldo estándar para un recién graduado en Japón que cubre la renta y los gastos básicos en los suburbios de Tokio.
La peor parte se la siguen llevando los freelancers inexpertos. El antiguo modelo de series de 50 episodios (donde los novatos tenían años para aprender dibujando los mismos personajes) está muerto. Hoy dominan las temporadas de 12 capítulos; todo es rápido, desechable y brutal. Si un freelancer es lento, no come. Por eso, los estudios están implementando medidas casi paternalistas para sus empleados fijos: ENGI incluso tiene un sistema donde a las 7:30 p.m. las pantallas de las computadoras te ordenan irte a casa, prohibiendo las horas extras sin autorización directa.
El infierno de la animación no ha desaparecido por completo, pero al menos el piso salarial ya no es de hambre. ¿Crees que este nuevo modelo de contratos fijos terminará por salvar la calidad visual de la industria?