Autor de Nippon Sangoku cierra sus redes harto del acoso de los fans
Ikka Matsuki no soportó más las turbias interpretaciones de sus personajes y borró su cuenta.
El lado más oscuro y tóxico de la comunidad volvió a cobrar una nueva víctima. Ikka Matsuki, el aclamado creador del manga Nippon Sangoku (Japan: Three Kingdoms), decidió cortar por lo sano y eliminó definitivamente su cuenta oficial de redes sociales. Lo que debería ser una etapa de celebración tras el exitoso final de la adaptación animada de esta auténtica joyita literaria, terminó convirtiéndose en una verdadera pesadilla psicológica para el autor gracias a un sector bastante inadaptado de su propio fandom.

Antes de desaparecer del internet, Matsuki dejó un último mensaje bastante crudo donde expresó su profundo dolor por la forma en que algunos seguidores estaban "sobreinterpretando" a sus protagonistas. El mangaka confesó que sentía cómo a sus propias creaciones les estaban reemplazando la mente para convertirlos en algo completamente ajeno a su visión original. El problema principal radica en las relaciones que los fanáticos intentan forzar entre personajes como Aoteru y Tsune, ignorando descaradamente que ambos hombres tienen esposas totalmente establecidas dentro del canon de la historia.

Aunque el autor reconoció que los seguidores seguramente no lo hacían con intenciones maliciosas, tuvo que suplicar públicamente que dejaran de enviarle material de índole sexual o con connotaciones explícitas de forma directa a sus cuentas personales. Este acoso digital constante fue la gota que derramó el vaso para un creativo que ya venía arrastrando un fuerte desgaste físico, recordando que apenas en junio de este mismo año tuvo que pausar su obra debido a severos problemas de salud generados por un síndrome de abstinencia a los esteroides.
Sabiendo que la barrera del respeto entre los lectores y los creadores originales es cada vez más delgada en internet, ¿crees que los fanáticos tienen derecho a crear y compartir este tipo de contenido alterado o enviarle estas ilustraciones directamente al autor ya cruza la línea hacia un acoso imperdonable?