"Esto no puede seguir así": Director de 94 años alerta que el anime devora al cine
El legendario director Yoji Yamada advirtió que el cine real está en crisis frente al boom de la animación.
Cuando una leyenda del cine de 94 años toma el micrófono, más vale escuchar. Yoji Yamada, uno de los directores más respetados de la vieja escuela japonesa, aprovechó su momento de gloria en los Blue Ribbon Awards para lanzar una advertencia muy seria. Aunque ganó el premio a Mejor Director por su película TOKYO Taxi (su primera victoria en 48 años), no todo fue celebración: Yamada dejó claro que el cine con actores de carne y hueso está perdiendo la guerra contra la animación.

"Los números mienten, es todo gracias al anime"
El veterano cineasta puso el dedo en la llaga al hablar de las cifras de 2025. Si bien la taquilla japonesa rompió un récord histórico recaudando más de 274 mil millones de yenes, Yamada explicó que ese éxito es engañoso. "El crecimiento en las ventas fue por la animación", sentenció. Para él, las películas live-action (esas con gente real, dramas y comedias) se están quedando con las sobras del pastel mientras titanes como Demon Slayer o Jujutsu Kaisen acaparan todas las salas y la atención del público.
"Realmente siento que las cosas no pueden seguir así", confesó con preocupación. Para un hombre que ganó su primer premio en 1966, ver cómo la industria que ayudó a construir se ve eclipsada por los "dibujitos" es un trago amargo. Yamada cree que premios como los Blue Ribbon son vitales para darle un respiro al cine tradicional, que cada vez tiene más difícil competir contra la espectacularidad y el fanatismo que genera el anime hoy en día.

Una industria que cambió para siempre
No es que el señor odie el anime, es que los datos lo respaldan. Mientras el cine de acción real lucha por encontrar audiencia, el anime se ha convertido en la locomotora económica del entretenimiento en Japón. Yamada, quien vivió la época dorada del cine clásico, teme que si esta tendencia sigue, las películas de drama humano y actores reales terminen siendo una rareza en la cartelera, desplazadas por la fantasía animada que hoy gobierna el mercado.
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