Shogakukan no deja de arder: Nuevo escándalo por acoso sexual sacude a la editorial
La editorial está en la cuerda floja tras destaparse un oscuro caso de acoso y encubrimiento.
Parece que el departamento de relaciones públicas de Shogakukan no ha dormido en todo el mes. Justo cuando la editorial intentaba apagar el incendio masivo de Manga ONE (donde encubrieron a mangakas convictos por delitos contra menores), un nuevo esqueleto acaba de salir del armario corporativo. Este martes, la compañía tuvo que emitir otra humillante disculpa pública luego de que una revista semanal destapara un asqueroso caso de acoso sexual y abuso de poder perpetrado por uno de sus empleados.

Una palmada en la muñeca y a seguir trabajando
La historia es un clásico ejemplo de cómo las corporaciones protegen a los suyos hasta que la prensa los expone. Todo se remonta a 2018, cuando un empleado de Shogakukan utilizó su posición de poder sobre una trabajadora de una empresa asociada para acosarla enviándole mensajes inapropiados y exigiéndole favores sexuales. Sintiéndose atrapada por la relación laboral, la víctima soportó la situación hasta que finalmente acudió a la policía en 2020.
Aunque el caso no terminó en cargos penales en aquel momento, Shogakukan hizo su propia "investigación". ¿El resultado? Al acosador le dieron un castigo interno pero le permitieron conservar su trabajo. De hecho, este individuo siguió operando impunemente dentro de la empresa hasta que, en 2025, cometió "otra falta" y finalmente fue obligado a renunciar.

¿Sobornos con libros de fotos?
La bomba estalló este mes de marzo de 2026, cuando una revista semanal publicó el artículo exponiendo toda esta miseria. Lo más jugoso de la filtración es la acusación de que Shogakukan intentó silenciar el escándalo ofreciéndole a la víctima un contrato para publicar un photobook (libro de fotos) a modo de soborno corporativo.
Por supuesto, Shogakukan saltó de inmediato a negar esta parte de la historia. En su comunicado, la editorial asegura que la idea del photobook provino del lado de la víctima y que "no hubo ningún encubrimiento" (claro, solo dejaron que el acosador siguiera trabajando cinco años más). Fieles al manual de crisis corporativa japonés, prometieron realizar "talleres contra el acoso" y revisar sus prácticas con expertos externos.
Con autores abandonando sus plataformas y la confianza del público en números rojos, ¿crees que Shogakukan logrará sobrevivir a esta racha de desastres de relaciones públicas o rodarán cabezas en la junta directiva muy pronto?