Japón

El fanatismo no tiene límites: Se fuga para ver los lugares de Bungo Stray Dogs

Una niña británica de 12 años se escapó en Japón para visitar lugares de Bungo Stray Dogs.

Aiko hace 34 minutos
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El fanatismo no tiene límites: Se fuga para ver los lugares de Bungo Stray Dogs
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El amor por el anime puede llevar a los fanáticos a cometer locuras insólitas, pero cuando se trata de una menor de edad en un país extranjero, la angustia es total. Una niña británica de 12 años provocó una intensa movilización policial en Japón luego de desaparecer durante casi tres días del alojamiento de su familia en Tokio. ¿El motivo detrás de su escape? Realizar por su cuenta una peregrinación otaku para visitar las localizaciones reales que inspiraron a su serie favorita, Bungo Stray Dogs.

Carmelita Lakdesha Paul había llegado a territorio japonés a finales de julio junto a sus padres y hermano para disfrutar de unas vacaciones familiares. Sin embargo, la mañana del 13 de agosto, su familia despertó en su departamento rentado en el distrito de Ota, Tokio, solo para descubrir que la pequeña ya no estaba. Sin su pasaporte y apenas con unos miles de yenes en la bolsa, la joven abordó un tren utilizando una tarjeta de transporte IC desde la estación Keikyu Kamata con rumbo directo a la ciudad de Yokohama, un destino que un día antes les había suplicado a sus padres visitar por ser el escenario principal de la franquicia.

Durante casi 59 horas, la menor recorrió por su cuenta diversos puntos emblemáticos de la ciudad asociados a la obra y pasó la noche en un tradicional cybercafé japonés. La policía de la prefectura de Kanagawa desplegó una búsqueda masiva utilizando cámaras de seguridad para rastrear sus pasos hasta que, la noche del 15 de agosto, la propia Carmelita caminó por su propia cuenta hacia un puesto de policía (koban) en Yokohama al admitir que comenzaba a extrañar a sus padres. Las autoridades confirmaron que la niña se encontraba completamente ilesa, descartaron la comisión de cualquier delito y la reunieron de inmediato con su familia antes de su viaje de regreso.

Esta insólita aventura de seichi junrei terminó con un final feliz que alivió a la comunidad global, pero dejó en evidencia la fascinación que despiertan los escenarios reales de la animación japonesa. Viendo hasta dónde fue capaz de llegar esta joven fanática por conocer los lugares de su serie preferida, ¿crees que los padres deberían supervisar más de cerca la obsesión de sus hijos por el turismo de anime cuando viajan a Japón?

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