Kotaku exige a los fans que dejen de recomendar Mushoku Tensei
El portal de videojuegos desató una guerra al tachar la historia de Rudeus como algo inaceptable.
El choque cultural entre el progresismo occidental y la narrativa japonesa sumó un nuevo y escandaloso capítulo. El reconocido portal de videojuegos Kotaku decidió meterse en terrenos pantanosos publicando un agresivo artículo de opinión donde prácticamente le ruega a sus lectores que dejen de recomendar la espectacular adaptación animada de Mushoku Tensei: Jobless Reincarnation (conocida en Japón como Mushoku Tensei: Isekai Ittara Honki Dasu). Aunque el autor tuvo que admitir a regañadientes que la serie goza de una animación deslumbrante y un sistema de magia envidiable, su veredicto final es que todos los apartados técnicos quedan arruinados por la repudiable moralidad de su protagonista.
Para el redactor del artículo, las actitudes del polémico hechicero cruzan todas las líneas éticas tolerables. El texto ataca directamente los vínculos de Rudeus con los personajes femeninos más jóvenes, catalogando su temprana relación con Eris como un claro ejemplo de grooming (acicalamiento infantil). Según la perspectiva del portal, la historia escrita por el autor de la novela ligera, Rifujin na Magonote, peca de estar pésimamente estructurada al no castigar de forma severa o significativa las constantes desviaciones de su personaje principal, acusando a la narrativa de normalizar este tipo de conductas inapropiadas sin que existan verdaderas consecuencias que lo hagan pagar por sus actos.

Como era de esperarse, intentar darle lecciones de moralidad a la comunidad otaku terminó desatando una auténtica guerra campal en internet. Los defensores más acérrimos de la franquicia destrozaron los argumentos del artículo occidental, señalando que la premisa entera de la obra radica precisamente en presentarnos a un protagonista que es una auténtica escoria humana desde el principio, haciendo que su gradual y doloroso desarrollo personal tenga un peso real en la trama. Por supuesto, el bando contrario aprovechó el revuelo para reafirmar su asco hacia los primeros arcos de la serie, manteniendo viva esa eterna y agotadora discusión sobre separar la ficción de la realidad en los animes modernos.
Sabiendo que las quejas y las exigencias de censura desde occidente jamás han logrado alterar las decisiones creativas de los comités de producción en Japón, ¿crees que este tipo de artículos de opinión tienen algún valor periodístico real o son simples berrinches de redactores que se niegan a entender los crudos tropos de la animación nipona?