El gacha lo llevó a la bancarrota: La cruda historia de adicción a los juegos en Japón
Un joven gastó más de 13,000 dólares en gachas y cayó en bancarrota tras dejar la universidad.
Lo que para muchos empieza como un simple pasatiempo para desconectar del estrés diario puede convertirse en una espiral fuera de control. La historia de un hombre de unos 30 años en la prefectura de Nara encendió las alarmas en Japón, luego de que su obsesión por los videojuegos y las tiradas de gacha lo llevara a abandonar la universidad, perder su empleo y terminar en la quiebra absoluta con una deuda millonaria.

El gusto por las consolas comenzó desde su infancia, jugando cerca de una hora al día durante la primaria y aumentando a tres o cuatro horas en la secundaria. Al ingresar a una escuela distante que requería un viaje diario de una hora en tren, aprovechaba cada trayecto para jugar en consolas portátiles. Pese a la insistencia de sus padres para que mejorara sus calificaciones, el joven sintió que jamás cumpliría con sus expectativas y buscó en las pantallas un refugio ante los constantes reclamos familiares.
Al ingresar a la universidad en el este de Japón, su hábito empeoró drásticamente durante las vacaciones de verano de su primer año, cuando descubrió un juego de disparos en línea de seis contra seis. Los elogios de sus compañeros de equipo a través del chat de voz lo hicieron sentir valorado por primera vez, cambiando su rutina por completo: trabajaba a tiempo parcial hasta medianoche, jugaba hasta el amanecer, dormía durante todo el día y volvía a encender la consola por la tarde. Tras dejar de asistir a clases, terminó abandonando la carrera a los dos años.

A los 24 años consiguió un trabajo en ventas, pero el estrés laboral lo empujó a buscar refugio en los juegos sociales para teléfonos inteligentes. Para avanzar y colaborar con su equipo, comenzó a gastar sumas desorbitadas en el sistema de gacha, recurriendo a préstamos en financieras de consumo para financiar su adicción. Su salud mental empeoró, renunció al empleo, le cortaron el suministro eléctrico por falta de pago y acumuló una deuda superior a los 13,000 dólares (unos dos millones de yenes), viéndose obligado a declararse en bancarrota personal a los 30 años antes de ser ingresado por sus padres a un centro de rehabilitación.
El trastorno por uso de videojuegos es una adicción conductual reconocida formalmente por la Organización Mundial de la Salud desde el año 2019. Según especialistas del Centro Médico Kurihama en la prefectura de Kanagawa, esta condición se diagnostica cuando una persona pierde el control sobre el tiempo de juego, prioriza las pantallas sobre sus actividades diarias, continúa jugando a pesar de sufrir consecuencias negativas severas y experimenta problemas graves en su entorno familiar, académico o laboral.

Estudios recientes revelan que más del 12 por ciento de los adolescentes y el 7 por ciento de los jóvenes en sus veintes en Japón muestran signos de este trastorno, siendo cada vez más común en estudiantes de secundaria e incluso de primaria. Aunque prefecturas como Kagawa e instituciones locales han implementado recomendaciones para limitar el tiempo frente a las pantallas a 60 minutos en días laborables, expertos señalan que las restricciones por sí solas no solucionan el trasfondo emocional, enfatizando la necesidad de reparar las relaciones familiares y escuchar las dificultades personales de los jóvenes.
¿Qué opinas sobre el impacto de los sistemas gacha y cómo crees que se debería manejar la adicción a los videojuegos?