El descaro total: Hisashi Eguchi elimina su disculpa tras el escándalo de plagio
El veterano ilustrador Hisashi Eguchi borró su disculpa pública por calcar fotos sin permiso.
Si creías que la técnica de "pedir perdón llorando y luego borrar la publicación como si nada hubiera pasado" era una táctica exclusiva de YouTubers cancelados, te equivocas. La industria del manga en Japón nos acaba de regalar un nuevo nivel de descaro cortesía de Hisashi Eguchi, un veterano ilustrador que decidió que ya era momento de borrar la disculpa pública que emitió tras ser atrapado calcando fotografías sin permiso.
"Calcar no es robar", la vieja confiable
Para entender este drama de marzo de 2026, hay que viajar unos meses atrás, a finales de 2025. Eguchi fue contratado para hacer una ilustración promocional para el Festival Cultural de la Línea Chuo. El problema fue que la hermosa mujer de su dibujo era una copia exacta (un vil calcado) de una fotografía real de una chica en redes sociales. El artista tuvo la brillante idea de pedirle permiso a la modelo después de haber terminado y publicado el dibujo, lo que obviamente desató la furia de los organizadores, quienes bajaron la imagen el mismo día.

Acorralado, Eguchi publicó una larga disculpa el 30 de diciembre de 2025. En ella, afirmó que ya había llegado a un acuerdo legal con los abogados de la chica afectada. Sin embargo, su disculpa sonó más a una clase de arte pedante: aseguró que el tracing (poner una foto de fondo y dibujar literalmente encima) es una "técnica normal" y que decir que calcar es robar es tener una mente muy simple. Eso sí, admitió a regañadientes que usar el rostro y cuerpo de una persona real sin avisarle podría hacerla sentir "incomoda". ¡Vaya descubrimiento!
Borrón y cuenta nueva (literalmente)
Pero parece que el orgullo pudo más. Esta semana, los internautas notaron que el texto de disculpa ha desaparecido por completo de sus cuentas oficiales. Eguchi no ha dicho ni una sola palabra sobre por qué decidió eliminar su declaración, dejando a sus seguidores preguntándose si realmente se arrepintió o si simplemente se cansó de ver los comentarios negativos en su perfil.

Este movimiento ha vuelto a encender la polémica en los foros japoneses. Mientras que los artistas jóvenes son crucificados y exiliados de la industria al instante si los atrapan calcando el cordón de un zapato, figuras veteranas como Eguchi parecen creer que su trayectoria les da un pase libre para tomar fotos ajenas, cobrar por el dibujo y luego borrar la evidencia cuando la tormenta mediática se calma.
Sabiendo que el artista defiende que calcar es una técnica válida y no un robo, ¿crees que los ilustradores famosos deberían tener derecho a cobrar miles de dólares por calcar fotos de internet, o es un plagio descarado que la industria debería castigar?