La triste verdad: Tener un anime ya no garantiza que un manga sea un éxito
Un editor reveló en la convención Comitia que las adaptaciones animadas ya no impulsan las ventas.
Para muchos de nosotros, la lógica otaku siempre ha sido muy simple: sale el anime, se vuelve súper popular y las ventas del manga original se van a la luna. Pero parece que hemos estado viviendo una completa mentira. Durante la reciente convención Comitia celebrada a finales de enero de 2026, un editor japonés de la industria soltó una bomba que dejó a más de uno frío: tener una adaptación animada ya no sirve de casi nada para impulsar las ventas de los tomos impresos.
Detalles de la cruda realidad en la industria del manga
Todo este chisme salió a la luz gracias a un crítico de la cultura doujinshi, quien pudo platicar en privado con este misterioso editor (cuyo nombre y empresa obviamente se mantienen en secreto para evitar funas laborales). Según sus palabras, la situación actual es tan extraña que incluso mangas con ventas bajísimas están recibiendo ofertas para tener su propio anime de forma rapidísima. El problema es que, una vez que el show se estrena, el impacto en las librerías es prácticamente nulo. El editor fue brutalmente honesto al señalar que si ni siquiera ellos como profesionales tienen tiempo para ver todos los estrenos de la temporada, es absurdo esperar que el público general consuma todo y salga corriendo a comprar el material original.

Como era de esperarse, la comunidad no se quedó callada ante esta dosis de realidad. En los foros, los fans empezaron a sacar sus propias conclusiones, señalando que a veces un anime mal hecho puede incluso matar a la franquicia. Varios recordaron desastres sonados como el de Osamake, donde la adaptación fue tan deficiente que terminó sepultando las ventas de la novela ligera. Otros culpan directamente a los nuevos hábitos de consumo, argumentando que hoy en día nadie presta mangas físicos y es mucho más fácil leer todo gratis en internet.
Sobre el impacto real del anime en las ventas
Al final del día, esto nos demuestra que la industria es un casino enorme. Claro, de vez en cuando sale un fenómeno mundial como Demon Slayer que rompe todos los récords y multiplica sus ventas por diez gracias a una animación espectacular, pero esa es la gran excepción, no la regla. Para la inmensa mayoría de los autores, el sueño de que un estudio de animación los saque de pobres se está volviendo cada vez más inalcanzable en un mercado saturadísimo.
¿Tú sueles comprar los tomos del manga después de ver un buen anime o te quedas solo con la versión animada?