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De vagabunda a estrella: Aina The End confiesa el infierno que vivió antes de BiSH

La ex-BiSH reveló que vivió en la calle y el oscuro motivo detrás de su nombre artístico.

Mirukaru hace 1 hora
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De vagabunda a estrella: Aina The End confiesa el infierno que vivió antes de BiSH
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La industria del entretenimiento japonés suele vender la imagen de jóvenes persiguiendo sus sueños con una sonrisa irrompible, pero la realidad detrás de las cámaras a menudo es un auténtico infierno de supervivencia. Aina The End, la carismática ex-integrante del grupo "punk sin instrumentos" BiSH y actual solista, acaba de destruir el mito del éxito fácil al revelar las extremas condiciones de pobreza que sufrió antes de alcanzar la fama.

El sueño tokiota que se volvió pesadilla

Durante su aparición en el programa Bokura no Jidai de Fuji TV este 22 de febrero, Aina relató cómo su objetivo original ni siquiera era cantar. Desde los cuatro años se dedicó en cuerpo y alma al baile, soñando con ser bailarina profesional. Sin embargo, tras ser rechazada en innumerables audiciones, una amiga le sugirió a los 17 años que probara con el canto. Con esa idea ingenua, empacó sus cosas y se mudó a Tokio, donde la capital japonesa la recibió de la peor manera posible.

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Las cosas salieron tan mal que a sus 18 y 19 años se quedó literalmente sin hogar. "Caminaba por la estación de Nakano hasta que amanecía. Si me quedaba quieta en un solo lugar, se me acercaban tipos raros", confesó la artista, dejando a sus compañeras de panel sin palabras. Sobrevivía vagando toda la noche hasta que abría el primer tren de la mañana, para luego ir a trabajar a su empleo de medio tiempo gracias a unas pocas monedas que le adelantaba su jefe.

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"The End": Matar al pasado para sobrevivir

Vivir en la miseria absoluta no solo destrozó su cuerpo, sino también su mente. Aina explicó que el agotamiento extremo y la falta de dinero comenzaron a torcer su forma de pensar y su personalidad, convirtiéndola en alguien que ella misma odiaba profundamente.

Fue entonces cuando el destino le lanzó un salvavidas llamado BiSH. Cuando fue seleccionada para el grupo y le dieron la oportunidad de elegir su propio nombre artístico, no lo dudó ni un segundo. "Quería terminar con la persona que había sido hasta ese momento y convertirme en alguien completamente nueva. Por eso me puse Aina The End", concluyó entre risas, demostrando que hoy puede mirar hacia atrás con la frente en alto tras haber conquistado la industria.

Sabiendo por todo lo que tuvo que pasar, ¿crees que la industria musical japonesa hace lo suficiente para apoyar a los jóvenes talentos que migran a Tokio o simplemente los dejan a su suerte?

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