Reseña | Fruits Basket 2 – Capítulo 11

Jihye 18/06/2020

[bloques texto=’¡Advertencia! Esta reseña sobre Fruits Basket 2 capítulo once contiene spoilers. Si aún no has visto el episodio, te recomiendo que vayas a checarlo y después regreses a leer la reseña.’]

©高屋奈月・白泉社/フルーツバスケット製作委員会

“Todo mío”

Fruits Basket 2 capítulo once inicia con una Kagura lista para enfrentar sus sentimientos. El regreso a casa es el inicio de los cambios que traerán los nuevos sentimientos que han surgido en todos. La primera en tomar acción es Tooru, quien sin perder tiempo se dirige a casa de Kazuma para obtener más información de la maldición y como romperla. Información que también persigue Rin. La aparición de Kagura hace que Kyou decida hablar con ella y poner las cosas claras. Pero ella solo aceptara esa charla si antes salen juntos en una cita. La cita tan solo es un pretexto para que la propia Kagura revele sus verdaderos sentimientos. Con las cartas sobre la mesa, Kyou le agradece sus sentimientos pero deja en claro que no se enamorara de ella. Lo único que resta es que Kagura tome sus sentimientos, reflexione en ellos y los atesore.

Un mundo solo de ellos

La resolución es algo que se debe tomar de frente, y justo eso es lo que hace Tooru al ponerse a indagar apenas regresar del viaje a la playa.

Ella es un ente ajeno a la maldición, mejor dicho a todo lo relacionado a los Souma, por ende su primer paso es obtener conocimiento. Su meta es romper la maldición y para ello necesita conocer más de esta. Y quien puede proporcionarle estos datos no es otro que Kazuma, ¿Por qué? Quizás por ser nieto de un zodiaco, quizás por ser el padre adoptivo de Kyou o tal vez simplemente es por la madures enigmática de sus acciones pasadas. Cualquiera que sea el caso, finalmente resulta en un fallo, Kazuma es tan ignorante de la maldición como cualquier otro. Sin embargo si le da una pista importante, la maldición es un lazo, irrompible e inamovible, que solo quienes son parte pueden entender.

Antes ya lo había mencionado, pero creo que vale la pena repetirlo: la maldición de los Souma no es algo tan simple como solo transformarse en animales, es algo más obscuro. En esencia la maldición se trata de una perdida de libertad. Esos lazos de los que habla Kazuma bien podrían interpretarse como cadenas invisibles que los atan y los retienen. Son cadenas tan pesadas que resulta imposible deshacerse de ellas y solo aquellos que las tienen podrían entender el peso que significa cargar con ellas.

Aunque es verdad que Akito es irracional y perverso, sus palabras no son del todo erradas. Ciertamente los zodiacos son un grupo que no puede ser comprendido por otros más allá de ellos mismos. Pero también es verdad que no se necesita una comprensión total para ayudar a alguien. A veces el apoyo es todo lo que se necesita, y ese es el papel que Tooru desempeñara.

¿Cómo nace el amor?

Poniendo un poco de lado la situación con la maldición, que aun tiene mucho por contar pero ya será para después, es tiempo de hablar de Kagura y su crecimiento. Para hablar de esto abordare tres puntos: su confesión de como inicio su “amor”, la respuesta de Kyou y la aceptación de Kagura.

El amor es un sentimiento inefable, independientemente del tipo de amor que se profese es casi imposible describirlo con palabras. Hablar de amor no siempre se acompaña de sentimientos cálidos y dulces. Justamente ese será el caso para el amor de Kagura. La razón es sencilla, el cómo se originó no es algo que pueda verse como puro e ideal. La propia Kagura acepta lo horrible de su actitud inicial, ya que ella se acercó a Kyou influenciada por un sentimiento de superioridad y autocomplacencia. Después de conocer la verdadera forma de Kyou, Kagura salió corriendo pero ha vivido en arrepentimiento. Porque ella quiere ser “buena y pura”, quería ser alguien de sentimientos puros capaz de aceptar todo, pero no fue así.

Dentro de su cabeza ella comenzó a racionalizar su amor. Si ella se apegaba a Kyou y seguía repitiendo su “amor”, entonces su escape seria olvidado, ella podría ser buena. Fue solo hasta que observo la silueta de Tooru ir tras Kyou, aquella noche en que fue puesta aprueba por Kazuma, que finalmente entendió: el amor no es algo que se pueda racionalizar. Más allá de su ideal de ser “buena y pura”, ella se hizo consiente que ese solo deseo ya era algo “sucio”. Construyo un amor de manera artificial, un amor que pretendía fungir de “salvación” para ambos, pero que en realidad no atendía a lo que ninguno necesitaba. No me malinterpreten, Kagura si experimento amor por Kyou, no inicio siendo amor, dio muchos giros errados pero el sentimiento existe.  

Sin lugar a malos entendidos

En el amor de Kagura no solo pesan los sentimientos de ella, también están los de Kyou. La confesión de Kagura es dolorosa, no porque revela una verdad incómoda, sino porque lo hace infringiéndose daño a sí misma, eso es algo que no escapa a Kyou. En este capítulo él nos demostró lo que un verdadero hombre debe hacer en estas situaciones, responder una verdad con otra. La caballerosidad de Kyou es algo que realmente necesita ser apreciada. Pues él no solo deja las cosas completamente claras, sino que además se preocupa por no herir más de lo necesario a la otra parte, pero siempre cuidando que esto no sea motivo para que las cosas se confundan.

Las palabras de Kyou quizás puedan ser frías para un observador externo, “No me voy a enamorar nunca de ti”, es una sentencia difícil de superar. Sin embargo hay que decir que es lo que se necesitaba para ponerle un fin a su situación con Kagura. La relación entre ambos estaba en una zona gris muy amplia, ninguno se estaba beneficiando de ella pero no había una razón real para terminar con ello. Finalmente la razón llego, Kyou encontró un sentimiento que debe ser atesorado y para ello era necesario no permitirse seguir arrastrando con sentimientos que no son reales.

Saber poner límites claros no es virtud de todos. Un clásico en este tipo de historias es la ambigüedad, sin embargo aquí se olvidan de eso por completo. Tanto Kyou como Kagura expresan abiertamente sus sentimientos y se evitan el malestar de dejar cosas al aire. Y aunque Kyou rechaza el amor de Kagura, le deja claro que está agradecido con esos sentimientos y que ella es y será importante en su vida pero no de manera romántica sino como familia.

Lo que solo nos pertenece a nosotros

Como último punto de este amor de Kagura solo queda hablar de cómo ella encaja esta separación. Quizás ellos no estaban realmente en una relación pero, como dije antes, se mantenían en una zona gris que era difícil explicar. El contundente rechazo de Kyou fue lo que Kagura necesitaba para encajar sus sentimientos. Aunque todo inicio mal, ella verdaderamente desarrollo amor por Kyou, y poder trasmitírselo es una gran ganancia a su crecimiento personal.

Cuando finalmente logra liberarse de estos sentimientos que han venido arrastrando, cuando le grita en desesperación que realmente lo amo, mientras llora en sus brazos aliviada porque él le creyó, es en ese momento cuando todo acabo. Pero al menos algo es seguro, ese momento es algo que solo le pertenece a ambos. Es la historia que ambos construyeron y enredaron, y es la historia que solamente ellos podrían corregir y darle un final. Que Kagura se encierre y quiera apropiarse de esos sentimientos para sí misma, al menos hasta el amanecer, es lo más correcto, porque en efecto esto es algo que solo le pertenece a ella. Nadie vivirá ese dolor, nadie llorara esas lágrimas, nadie madurara con la experiencia, nadie excepto ella.

Compartir nuestros sentimientos solo funciona cuando necesitamos consuelo o ánimos, pero Kagura no necesita nada de esto. Lo que ella siente nació de ella y morirá en ella, no es un sentimiento que necesite que otros velen por él. No es egoísta desear guardar nuestro corazón para nosotros mismos. El deseo de querer proteger nuestros recuerdos, nuestros sentimientos, es completamente humano. Como dije, el consuelo es algo que se busca cuando se necesita, pero aquí no era necesario. El crecimiento de Kagura nace con la confianza de encarar sus sentimientos por sí misma, sin necesidad de que terceros le resten culpas o le recriminen, sobre algo que solo ella conoce, porque son asuntos del corazón.

Comentario final

Fruits Basket 2 capítulo once ha sido un episodio emocional y muy estimulante. Después del arco de la playa los primeros cambios comienzan a asomarse, y es muy grato contemplar que la serie los hace fluir naturalmente. Los cambios de corazón que nacieron en la playa, han comenzado a influir en las decisiones de todos. Los primeros en mostrarnos estos cambios con Tooru y Kyou. Ella por su parte ha comenzado a indagar en la maldición, mientras que él ha decidido poner las cosas claras con Kagura.

Si hay algo que amo de esta serie, es por supuesto la calidad de argumento que maneja, el guion es un deleite. Y la mejor manera de contemplar esto es a través del crecimiento de personajes, y como no, quien se lleva las palmas en esta ocasión es Kyou. Con una mente más clara y calmada, enfrenta su relación con Kagura y acaba por esclarecer que este juego de “amor” ha llegado a su fin. Lo mejor de todo es comprobar que Kyou es fiel a su naturaleza, es alguien sumamente amable y a pesar del rechazo, no deja de ser un caballero. El anime no ha conseguido retratarlo, pero no es solo Kagura quien decide guardar ese momento solo para ella, Kyou también lo hace, con amor o sin amor, el respeta los sentimientos de Kagura y los agradece.

En fin, esta ha sido mi impresión de este capítulo, díganme: ¿Qué les ha parecido este episodio? ¿Cuál fue su sentir con la plática entre Kazuma y Tooru? ¿Creen que Rin sea un futuro obstáculo para las acciones de Tooru? ¿Cómo se sintieron con el fin de la relación ambigua entre Kyou y Kagura? El próximo capítulo será para Hatori, y ya siento como vienen las lágrimas.

Jihye

If I die, please don't cry... Just look up in the sky and say: "Yamete Kudasai".

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