La esclavitud Pokémon, ¿una situación real?

GiovanniJ03 21/04/2020

¿Quién no ha soñado con viajar por el mundo de Pokémon al igual que Ash Ketchum a través de maravillosas regiones, atrapando Pokémon y combatiendo contra otros entrenadores para convertirse en el mejor de todos? Ya sea el anime, los videojuegos, los juegos de cartas, la franquicia nunca falla en capturar los corazones de las personas alrededor del mundo.

El concepto de Pokémon

Pero detente y ponte a pensar, sin embargo, que el concepto general de Pokémon como franquicia es bastante inquietante. Los Pokémon nacen libres, hasta que son perseguidos por los humanos y capturados. Luego son mantenidos encerrados en una Pokebola hasta que su entrenador se digna a dejarlos salir solo para entrenar o combatir. Los Pokémon (la mayoría de ellos) acatan las órdenes de su entrenador sin ninguna duda. Estas criaturas son electrocutadas, quemadas, congeladas, envenenadas, confundidas mentalmente y derrotadas hasta que no puedan continuar. Las multitudes que observan esto se animan cada vez más, y al final son los entrenadores los que consiguen el mérito.

El concepto de la esclavitud de los Pokémon se exploró de forma magistral en el episodio #11 de la primera temporada titulado “¡Charmander, el Pokémon Abandonado!, que mostró como Ash y compañía encontraron a un Charmander acostado en una roca esperando a su entrenador Damián, quien le ordenó esperar ahí hasta que volviera. En realidad, Damián consideró a Charmander demasiado débil y se jactó con sus amigos por abandonarlo. La ciega lealtad del Pokémon fue tan fuerte que permaneció esperando sobre la roca incluso durante una tormenta eléctrica y casi muriendo antes de ser rescatado. No fue sino hasta el final del episodio que Charmander considera su propio valor y aspiraciones, y decide desobedecer la orden de su abusivo entrenador. Un final feliz, por fortuna.

Pero eso no es todo, recientemente Pocket Monsters, la nueva temporada de Pokémon presentó a Gengar, el segundo Pokémon capturado por Ash en lo que va de la serie. Gengar fue dejado por su entrenador con la promesa de que algún día volvería por él. No fue sino hasta que pasaron tres años que Gengar entendió que había sido abandonado, y en su furia comenzó a provocar problemas en el lugar y vengándose también de su antiguo entrenador. Afortunadamente, Ash y Gengar tienen la oportunidad de pelear juntos contra el Equipo Rocket, y finalmente Gengar le entrega a Ash una Pokebola, demostrando que confía en él y que desea ser capturado.

Por supuesto que el Pikachu de Ash tiene más libertades que los Pokémon comunes: nunca entra a su Pokebola y viaja libremente. ¿Pero qué tan cierto es esto? Pikachu participa en batallas siguiendo las instrucciones de Ash, muchas veces en desventaja (porque a Ash le encanta ir en contra de las ventajas entre los tipos) y siempre luchando hasta el punto de quedar exhausto. A pesar de apenas salir vivo de situaciones muy peligrosas, nunca muestra dudas en luchar para lograr la victoria. No obstante, cuando Ash considera dejar a Pikachu con los de su propia especie, sintiéndose mal por solo buscar su beneficio personal, Pikachu decide renunciar a ello y quedarse con él. Es un raro momento de genuino libre albedrío por parte de un Pokémon hacia un entrenador.

¿Libre albedrío?

Charizard en este sentido sería la antítesis de lo que Pikachu representa, negándose a obedecer las órdenes de Ash en un principio y solo luchando contra oponentes que considera dignos de su tiempo y esfuerzo. Quizás debido a su pasado (es el mismo Charmander de los párrafos anteriores, obviamente después de evolucionar), Charizard muestra una gran desconfianza hacia los demás y está reacio a solo hacer lo que le plazca. Ash gana su lealtad al admitir sus debilidades, lo que inspira a Charizard a trabajar con él en una relación de respeto mutuo y convicción por ser mejores.

Por otra parte, Meowth del Equipo Rocket lleva el concepto de libre albedrío de los Pokémon mucho más allá, desarrollando la habilidad de comunicarse, caminar, pensar e incluso leer al mismo nivel que los humanos. Meowth entiende ideas como la búsqueda de la felicidad, el orgullo, la desesperación, el análisis de una situación y los deseos de conseguir una vida mejor que la actual. A pesar de ser un villano, un bufón y utilizar juegos de palabras en conjunto con Jessie y James, Meowth demuestra que la vida de un Pokémon sin entrenador es increíblemente más feliz que vivir jurando una ciega lealtad.

Las relaciones entre los Pokémon y sus entrenadores son bastante complejas de analizar, pero no todo es pesimismo. La mayoría de los entrenadores aman profundamente a sus Pokémon, creando lazos de amistad fuertes y duraderos, y cuidando de ellos como sus mascotas. Los jugadores de los videojuegos pueden llegar a crear un mismo sentimiento por sus Pokémon, lo que se convirtió en el principal atractivo de la funcionalidad Poké Recreo, introducida en los juegos Pokémon X & Y, puesto que los jugadores pueden alimentar, apapachar y jugar con sus Pokémon favoritos.

Si ignoramos el hecho de que los Pokémon luchan entre sí hasta ser noqueados, luego vas al hospital para forzar una recuperación y vuelves a repetir el ciclo, realmente la vida de estas criaturas no es tan mala. Y aunque hay algunas contadas excepciones, ellos aceptan las cosas que llegan a su vida sin pensarlo dos veces.

Fuente: CBR

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GiovanniJ03

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